El concepto de participación familiar se refiere a una responsabilidad compartida entre familia y centro educativo, y comporta tres procesos básicos de colaboración:

  1. Crianza de los hijos e hijas, que incluye actitudes, valores y prácticas, estilos parentales, tipo de control y relación con los adolescentes.
  2. Relaciones entre hogar y centro educativo, que incluyen la comunicación con le profesorado, la participación en eventos, en voluntariado y en grupos de decisión del centro.
  3. Corresponsabilidad ante los resultados del aprendizaje o ante aquellas actividades del hogar y de la comunidad que promueven el crecimiento social y académico. Ello supone controlar el progreso académico de los hijos y tener razonables expectativas de éxito.

Considerando el importante papel que puede desempeñar una formación de calidad, por parte de las familias, en le desarrollo de los conocimientos y actitudes favorables a la implicación parental, los centros educativos deberían favorecer ese tipo de actuaciones facilitando a las AMPAs los espacios, el apoyo y el asesoramiento adecuados para ello.

(Ministerio de Educación, Cultura y Deporte: La Participación de las familias en la educación escolar, 2014)